Escandallo de cocina: cómo calcular el costo real de cada plato
Cómo hacer un escandallo de cocina paso a paso: peso neto, rendimiento y el costo real de cada plato, con un ejemplo completo en RD$ y su precio de venta.
Tú pones el precio de un plato mirando lo que cobra el de al lado. El de al lado lo puso mirando lo que cobraba el otro. Y así, media ciudad está poniendo precios a ciegas, copiando a alguien que tampoco sabe cuánto le cuesta lo que vende.
El dueño típico agarra la calculadora, suma lo que pagó por la libra de carne, la caja de tostones y el paquete de queso, le pone un porcentaje por encima y lo manda a carta. Cree que está calculando. En verdad, está apostando.
Porque entre lo que tú compras y lo que llega al plato hay un camino de merma, rendimiento, conversiones y costos escondidos que casi nadie mete en la cuenta. El resultado: platos que se venden caros y dejan poco, o platos que se venden baratos y te descapitalizan cada vez que un mesero los apunta.
Esta guía es para el que quiere dejar de adivinar. Aquí no vas a encontrar teoría de manual europeo ni fórmulas en euros. Esto está escrito desde una cocina dominicana, donde se compra por libra, se cocina en gramos, el dólar mueve el precio de lo importado cada semana y el ITBIS no es un adorno. Te voy a explicar qué es un escandallo, por qué no es lo mismo que una receta ni una ficha técnica, cuál es el error que arruina la mayoría de los escandallos que reviso, y cómo armar el tuyo paso a paso, con los pies en la plancha.
Si solo te llevas una idea de todo lo que viene, que sea esta: costear por peso bruto es tirar el billete.
Qué es un escandallo (y en qué se diferencia de una receta y de una ficha técnica)
En la cocina se manejan tres documentos que todo el mundo mezcla. Los mezclan porque los tres hablan de ingredientes y cantidades, pero cada uno responde a una pregunta distinta. Si usas el que no es para lo que necesitas, la decisión que tomes va a estar coja.
La receta responde a “¿qué lleva este plato y en qué orden lo preparo?”. Es la lista de ingredientes con sus cantidades y el procedimiento. La escribe el cocinero, la usa el cocinero. Puede decir “media libra de pollo”, “un chorrito de salsa”, “sal al gusto”. Sirve para cocinar, no para costear ni para estandarizar.
El escandallo responde a “¿cuánto me cuesta este plato?”. Es un documento de gestión, no de cocina. Desglosa cada ingrediente con su costo real por la cantidad exacta que va al plato, aplicando el rendimiento después de limpiar, pelar y deshuesar. Lo usa el dueño, el administrador o el consultor para fijar precios, negociar con suplidores y saber si un plato está dejando margen o está trabajando para el delivery.
La ficha técnica responde a “¿cómo se hace este plato exactamente igual siempre, lo prepare Juan o lo prepare María?”. Incluye la receta estandarizada, pero además lleva peso exacto en gramos, temperatura, tiempo, foto del montaje, utensilios, alérgenos y, muchas veces, el costo del escandallo. La usa el equipo de cocina para ejecutar y el supervisor para auditar.
Dicho más claro: el escandallo es el documento que te dice el costo; la ficha técnica es el que garantiza que ese costo se respete plato tras plato. Una ficha técnica sin escandallo es una foto bonita; un escandallo sin ficha técnica es un cálculo que se queda en el Excel.
Para que no te quede duda, aquí va la comparación:
| Documento | Qué contiene | Para qué sirve | Quién lo usa |
|---|---|---|---|
| Receta | Lista de ingredientes, cantidades aproximadas, procedimiento | Cocinar el plato | Cocinero |
| Escandallo | Ingredientes con costo real por cantidad neta, rendimiento aplicado, suma de costos directos e indirectos | Saber cuánto cuesta el plato y fijar precio | Dueño, administrador, consultor |
| Ficha técnica | Receta estandarizada (gramos exactos, tiempos, temperaturas, montaje), más costo del escandallo, foto, alérgenos | Ejecutar el plato siempre igual y auditar consistencia | Cocinero, supervisor, auditor |
El escandallo no es opcional. Si no lo tienes, estás poniendo precios con el mismo método que el tipo que vende empanadas en un semáforo: miras al lado y rezas.
El error que arruina la mayoría de los escandallos: costear por peso bruto
Este es el punto donde se caen casi todos los escandallos que me llegan para revisar. El dueño compra una libra de algo, mira la factura, y mete ese precio directo en la hoja de costo. Eso no es el costo real. Es el costo de lo que entró por la puerta, no de lo que llegó al plato.

Cuando tú compras una libra de plátano verde, no estás comprando una libra de tostones. Estás comprando una libra de plátano con cáscara, puntas y, si el suplidor no es fino, con tierra. Lo mismo con la yuca, el pollo entero, la res que mandas a limpiar o el pescado que viene con cabeza y espinas. Cada ingrediente que se pela, se deshuesa, se recorta o se limpia tiene un rendimiento, y ese rendimiento es el que determina cuánto te cuesta realmente el gramo neto que sí va al plato.
Costear por peso bruto es como pagar un jornal completo a un empleado que solo trabaja tres cuartos del turno. El billete salió igual, pero lo que produjo fue menos.
Las dos fórmulas que necesitas son simples:
- Rendimiento (%) = (Peso neto ÷ Peso bruto) × 100
- Costo real por unidad neta = Precio de compra por unidad bruta ÷ (Rendimiento en decimal)
Si compraste una libra de pechuga de pollo con hueso a RD$85 y después de deshuesar te quedan 340 gramos netos, el rendimiento es (340 ÷ 454) × 100 = 74.9%. El costo real de esa pechuga limpia no es RD$85 por libra: es RD$85 ÷ 0.749 = RD$113.50 por libra neta. Ese 33% de diferencia es lo que no estabas viendo, y es lo que te hace creer que el plato deja un margen que en verdad no existe.
Esto no es teoría: es lo que pasa cuando pones un pollo al horno y la merma por cocción te encoge la pieza otro 15-20% adicional. Si no aplicaste el rendimiento en crudo, el golpe en el plato terminado es doble.
Ya tengo una guía completa de food cost donde explico el concepto de merma desde cero, con ejemplos de res importada y cómo el dólar te mueve el piso cada semana. Aquí no voy a repetir eso. Lo que importa ahora es que entiendas que el escandallo se construye con el costo real después del rendimiento, no con el precio de la factura. El food cost es el porcentaje final que ese costo representa sobre el precio de venta; el escandallo es el documento que te da ese costo. Sin escandallo bien hecho, el food cost que calcules es un número inventado.
Para que tengas una referencia de arranque, aquí te pongo una tabla con el rendimiento aproximado de ingredientes que se usan a diario en cocinas dominicanas. Son números orientativos, basados en lo que veo en mis operaciones y en las cocinas que asesoro. Tú tienes que medir el tuyo con tu suplidor y en tu temporada, porque el mismo plátano verde en julio no rinde igual que en diciembre, y el pollo de un suplidor puede venir más seco que el de otro.
| Ingrediente | Rendimiento aproximado | Qué se pierde |
|---|---|---|
| Plátano verde | 70-75% | Cáscara, puntas, partes dañadas |
| Yuca | 75-80% | Cáscara, corazón fibroso, puntas |
| Cebolla | 85-90% | Piel, raíz, primera capa seca |
| Tomate | 90-95% | Corazón, piel si se pela, partes blandas |
| Aguacate | 60-70% | Hueso, cáscara, partes oscuras |
| Pollo entero | 55-65% carne limpia | Huesos, piel, grasa, carcasa |
| Res para limpiar (bola, muchacho) | 70-80% | Grasa externa, nervios, recortes |
| Pescado entero (pargo, mero) | 40-50% filete limpio | Cabeza, espinas, piel, vísceras |
Ese 40-50% del pescado entero es el que explica por qué un filete de pargo te sale tan caro si lo compras entero. Y es el mismo número que el dueño que no escandalla nunca ve, porque él solo mira el precio de la libra en la factura.
Cómo hacer un escandallo, paso a paso
Voy a llevarte por los siete pasos que yo mismo sigo cada vez que escandallo un plato para un restaurante o para mis propios negocios. No son pasos de libro; son pasos de cocina, con la factura en una mano y la báscula en la otra.
1. Escribe la receta con cantidades exactas en gramos o mililitros
El escandallo empieza con una receta, pero no con la receta que tienes en la cabeza. Aquí se acabaron los “un puñado de queso”, “un chorrito de salsa” y “sal al gusto”. Cada ingrediente que toca la báscula tiene que estar en gramos netos; cada líquido, en mililitros. Si tu receta todavía dice “media libra de carne”, conviértela a 227 gramos y punto.
¿Por qué gramos? Porque la libra es para comprar, pero la cocina profesional se mide en gramos. Si trabajas en onzas o en tazas, vas a arrastrar errores de conversión que te desajustan todo el escandallo.
2. Anota el precio de compra real de cada ingrediente en la unidad en que lo compras
Pon la factura del suplidor delante. No uses el precio de hace tres meses ni el que te dijo el vendedor por teléfono. El escandallo se hace con el precio de la última compra real, porque el dólar se movió la semana pasada y el cartón de huevos subió sin avisar.
Anota el precio en la unidad de compra: libra, galón, caja, paquete, kilo si es un ingrediente importado que viene en kilos. No conviertas nada todavía. Si compras el aceite por galón, anotas el precio del galón. Si la sal la compras por funda de 25 libras, anotas el precio de esa funda.
3. Mide el rendimiento de los ingredientes que se limpian
Aquí es donde la báscula trabaja. Pesa el ingrediente bruto, tal como llegó del suplidor. Límpialo, pélalo, deshuésalo, recórtalo exactamente como lo harías para el plato. Pesa lo que queda neto. Calcula el rendimiento con la fórmula que ya viste.
Haz esto con cada ingrediente que sufre merma antes de llegar al plato. No asumas que el rendimiento de la tabla orientativa es el tuyo. Mídelo con tu producto, en tu cocina, con tu personal. Una cebolla pelada por un cocinero que la descama con prisa no rinde igual que una pelada con cuidado.
4. Calcula el costo real por unidad neta
Toma el precio de compra de la unidad bruta y divídelo entre el rendimiento en decimal. Ese es tu costo real por libra neta, por galón neto o por kilo neto, según corresponda.
Si necesitas el costo por gramo o por mililitro, divides ese costo real entre los gramos o mililitros que tiene la unidad neta. Por ejemplo, si una libra neta de pechuga limpia te costó RD$113.50, el gramo neto te cuesta RD$113.50 ÷ 454 = RD$0.25 por gramo.
5. Convierte a la cantidad que lleva el plato
Multiplica el costo por gramo o por mililitro por la cantidad exacta que pusiste en la receta del paso 1. Si el plato lleva 180 gramos de pechuga limpia, el costo de esa porción es 180 × RD$0.25 = RD$45.00.
Este paso es donde más errores de cálculo se cuelan en las cocinas dominicanas, porque aquí se compra por libras y se cocina en gramos. Una libra son 454 gramos, no 500. Si tú redondeas mentalmente y tratas la libra como medio kilo, cada vez que calculas un costo estás metiendo un error de casi un 10%. Multiplica eso por diez ingredientes y por cien platos al día, y el billete que se te escurre es serio. Trabaja siempre con 1 libra = 454 gramos, sin excepción.
6. Suma y añade lo que casi todos olvidan
Sumas el costo de todos los ingredientes principales que ya calculaste. Pero un plato no es solo la proteína y el acompañamiento. Tienes que meter:
- Condimentos y especias: sal, pimienta, ajo, sazón, orégano. Se usan en cantidades pequeñas, pero si no los costeas, cada plato te está regalando un chin de billete que al final del mes es un pico. Calcula el costo por gramo de cada uno y asigna la fracción que lleva el plato.
- Salsas y aderezos: mayonesa, kétchup, salsa rosada, chimichurri. Si son de elaboración propia, escandállalas aparte y mete el costo de la porción.
- Aceite de freír: no es gratis. Si fríes tostones, calcula cuánto aceite absorbe esa porción o asigna un costo por uso.
- Empaque y servilletas: si vendes para llevar o por delivery, la caja, la bolsa, el film, las servilletas y los sobres de salsa cuestan. Mete ese costo en el escandallo o tendrás un plato que en salón deja margen y en delivery te da pérdida.
- Guarnición y decoración: la hoja de lechuga, la rodaja de tomate, el gajo de limón. Todo lo que va al plato se costea.
7. Fecha el escandallo
Un escandallo sin fecha no vale nada. Los precios cambian, los suplidores cambian, los rendimientos cambian con la temporada. Un escandallo hecho en enero no sirve en abril si el dólar subió tres pesos o si el plátano verde cambió de calidad.
Ponle fecha de elaboración y, si puedes, una fecha de revisión programada. En mis negocios, los escandallos de los platos más vendidos se revisan cada mes; los demás, cada dos meses. Si tu carta es larga, prioriza los diez platos que más salen.
Un escandallo completo, con números dominicanos
Vamos a bajar esto a tierra con un plato que se ve en media carta del país: un churrasco con tostones y ensalada. Aquí no hay teoría: voy a poner los números que manejarías en una cocina real, para que veas la diferencia entre lo que crees que te cuesta y lo que te cuesta de verdad. Como siempre, son precios orientativos de mercado; los tuyos salen de tu factura.
| Ingrediente | Precio compra (RD$/lb) | Rendimiento | Costo real (RD$/lb neta) | Cantidad en el plato | Costo en el plato (RD$) |
|---|---|---|---|---|---|
| Carne de res (churrasco) | 285 | 0.75 | 380.00 | 250 g | 209.25 |
| Plátano verde | 20 | 0.80 | 25.00 | 160 g | 8.81 |
| Aceite vegetal | 120 | 1.00 | 120.00 | 15 g | 3.96 |
| Lechuga | 30 | 0.85 | 35.29 | 50 g | 3.89 |
| Tomate | 35 | 0.90 | 38.89 | 80 g | 6.85 |
| Cebolla | 25 | 0.92 | 27.17 | 30 g | 1.80 |
| Sal y especias | 80 | 1.00 | 80.00 | 5 g | 0.88 |
| COSTO TOTAL DEL PLATO | 235.44 |
Fíjate en la primera línea, que es donde está la lección. Cuando el dueño mira el precio de la carne a RD$285 la libra y multiplica por los 250 gramos que pone en el plato, le salen unos RD$156.94. Pero el churrasco no llega a la plancha entero: hay que limpiar grasa y recortes. El rendimiento neto que conseguimos en mi cocina para un corte parecido ronda el 75%. Eso dispara el costo real a RD$380 la libra neta, y los 250 gramos en el plato pasan a costar RD$209.25. Esa diferencia de RD$52.31 por plato no es un chin de billete: son más de RD$1,500 de sobrecosto silencioso por cada treinta platos que sirves en el día. Y así, sin darte cuenta, regalas una parte del margen en cada pedido.
Luego mira las guarniciones. La lechuga, el tomate y la cebolla suman RD$12.54. No parece mucho hasta que entiendes que ese mismo acompañamiento se repite en media carta. Si no lo escandallaste, estás fijando precios a ciegas. El aceite con los RD$3.96 se ve pequeño, pero en una freidora que trabaja doce horas al día, ese gasto te jala más de lo que imaginas.
Las elaboraciones intermedias: el escandallo dentro del escandallo
Hay un paso que casi ninguna guía explica y que en una cocina real marca el desorden completo: todo lo que produces en tandas —salsas, sofritos, adobos, caldos— necesita su propio escandallo antes de aparecer como una línea en el plato.

Pongamos una salsa que usa el 80% de tus platos. Preparas una tanda con:
- 250 ml de aceite vegetal (precio del litro RD$140 → RD$35)
- 100 ml de vinagre (RD$5)
- 50 g de ajo pelado (RD$8)
- 50 g de perejil fresco (RD$6)
- 5 g de sal (RD$1)
El costo total de la tanda es RD$55. Tras licuar y colar, obtienes un rendimiento de 400 ml listos para usar. El costo por mililitro es RD$55 ÷ 400 = RD$0.1375. Si la ración que lleva el churrasco es de 10 ml, esa salsa aporta RD$1.38 al escandallo del plato.
Ese número no te lo inventaste: nació de una tanda, una medición y una división que cualquiera en tu cocina puede repetir. Ahora ese RD$1.38 entra como una línea más en el escandallo del churrasco, que pasa de RD$235.44 a RD$236.82. Parece poca cosa por plato, pero esa salsa va en el 80% de tu carta: multiplícala por todos los platos que sirves en un mes y verás por qué no es un detalle. Sin este paso, cada plato que lleve salsa está mal costeado desde el minuto uno.
Del escandallo al precio de venta
Con el costo real en la mano, la pregunta que todo dueño se hace es: ¿a cuánto lo vendo?
El método más directo es el del food cost objetivo. Tomas el costo total del plato y lo divides entre el porcentaje que quieres que represente sobre el precio de venta (sin ITBIS). La fórmula es:
Precio sin ITBIS = Costo del plato ÷ food cost objetivo (en decimal)
Sigamos con el churrasco que escandallamos arriba, ya con su salsa incluida: su costo es RD$236.82. Si tu carta trabaja con un food cost del 30 % (0.30), la cuenta es:
236.82 ÷ 0.30 = RD$789.40
Ese es el precio al que deberías venderlo antes de impuestos. En República Dominicana el ITBIS (18 %) se suma después, así que el precio final de carta sería aproximadamente RD$789.40 × 1.18 = RD$931.49; en la práctica, redondearías a RD$895 o RD$950 según la zona y la percepción del cliente.
Y aquí viene lo importante: esa cifra es un punto de partida, no un dogma. Si tu competencia más cercana vende un plato parecido a RD$800 y tu costo no te baja de ahí, tienes que revisar proveedor, rendimiento o gramaje. O al revés: si tu churrasco tiene fama y la clientela lo valora, puedes pasarte del 30 % y ponerlo a RD$995 sin que nadie se queje. El escandallo te dice hasta dónde puedes apretar sin perder el billete; el mercado te dice hasta dónde puedes estirar sin perder al comensal.
Ahora bien, el precio de un plato no se decide solo mirando ese plato. Cuando ya tienes los escandallos de toda la carta, el siguiente paso es cruzarlos con lo que de verdad vende cada uno: eso es la ingeniería de menú, y es lo que te dice cuál empujar, cuál rediseñar y cuál jubilar.
Cómo mantener vivo el escandallo
El escandallo que hiciste en enero no sirve en abril. El dólar se mueve, el suplidor cambia el precio del tomate cada semana y el rendimiento de la carne varía con el lote.
Establece una cadencia fija: revisa los diez platos principales cada mes y la carta completa cada trimestre. Aparte de eso, hay detonantes que obligan a una revisión inmediata:
- El tipo de cambio sube más de un 3 % frente al peso.
- Cambias de suplidor o el existente te modifica el precio de un insumo clave.
- Tocas la receta: ajustas un gramaje, eliminas un componente o cambias una guarnición.
- La plataforma de delivery te sube la comisión y necesitas recalcular para que el plato siga siendo rentable en ese canal.
El responsable de mantener los escandallos actualizados es el chef o el encargado de compras, pero el dueño debe revisarlos al menos una vez al mes. Y cada versión del documento tiene que llevar fecha y firma. Sin fecha, en tres meses nadie sabe si está vigente o si es un papel que se imprimió y se olvidó.
Del escandallo a la ficha técnica: estandarizar para poder replicar
El escandallo domina el costo, pero por sí solo no te garantiza que el plato salga igual el martes y el sábado, ni que lo replique otro cocinero en otro local. Para eso necesitas la ficha técnica.
La ficha técnica agarra el escandallo y le suma: el peso exacto de cada ingrediente (no solo el costo), el procedimiento paso a paso, los tiempos de cocción, la foto del montaje final, el plato en que se sirve y hasta la temperatura interna del corte. Es decir, convierte la receta en un manual que habla el lenguaje de cualquier cocinero que pongas frente a la plancha.
Cuando un cliente me dice que quiere abrir un segundo local o estructurarse para franquiciar, lo primero que busco es si tiene ese conjunto de fichas. Sin ellas, no hay operación replicable. Se puede tener el mejor escandallo del mundo, pero si cada cocinero monta el plato con un ojo distinto, el costo real se descontrola igual. La ficha técnica es lo que te permite defender el margen que calculaste a las cinco de la tarde igual que a las diez de la noche. Cómo se arma una, campo por campo y con un ejemplo completo, lo tienes en mi guía de la ficha técnica de cocina. Ese paquete de escandallos y fichas es, literalmente, el primer entregable de un proyecto de franquicias y expansión.
Los errores que más veo al escandallar
En las cartas que me llegan para revisar, los tropiezos se repiten sin falta. Estos son los que más billete se llevan:
- Costear por peso bruto. Siguen usando el precio de compra sin aplicarle el rendimiento. La carne se encoge, el vegetal se pela, el queso se ralla y pierde peso. Si no calculas el costo real, el plato es más caro de lo que dice tu Excel.
- Olvidar las salsas y el empaque. La mayonesa, el kétchup, el chimichurri y la caja del delivery no salen del aire. Un envase de aluminio con tapa cuesta entre RD$15 y RD$25, y en una orden que sale por plataforma, ese gasto se come el margen si no lo metiste en la cuenta.
- No fechar el escandallo. Encuentro papeles sueltos con números que nadie sabe de cuándo son. El escandallo sin fecha es inservible: no sabes si refleja el precio del plátano de hace tres semanas o el de ayer.
- Copiar rendimientos de una tabla de internet sin medir los propios. Tu cocina no es un laboratorio genérico. La humedad, el suplidor y el manejo cambian el rendimiento. El único número que vale es el que sale de pesar el producto antes y después de limpiarlo en tu propia mesa de trabajo.
- Hacerlo una vez y no volver a mirarlo. La carta va cambiando, el dólar sube, y el escandallo se queda como un recuerdo bonito. Si no lo actualizas, el food cost real se te va de las manos sin que lo notes.
- No escandallar las guarniciones que se repiten en toda la carta. Ese puré, esos vegetales salteados o esos tostones aparecen en siete platos distintos. Si no tienes una línea de costo unificada para cada guarnición, estás estimando siete veces lo mismo con resultados diferentes, y alguna de esas estimaciones va a estar equivocada.
Empieza por los diez platos que más vendes
No pretendas escandallar la carta entera de un tirón. De los cincuenta platos que tienes en el menú, probablemente diez te mueven el grueso del volumen. Esos son los que mandan en tu flujo de caja. Siéntate con el chef, pesa los ingredientes de esos diez platos, aplica los rendimientos reales y calcula el costo al centavo. Cuando los tengas controlados, te ocupas del resto.
Con esa base, cada decisión —subir un precio, cambiar un suplidor, ajustar un gramaje— se toma con números vivos, no con corazonadas. Y la cocina, cuando tiene números vivos, deja de ser un gasto para convertirse en el motor del negocio.
Si prefieres no empezar de cero, esto es exactamente lo que hago cuando trabajo la carta de un restaurante: escandallar plato por plato, medir los rendimientos reales de tu cocina y dejar los precios apoyados en números y no en corazonadas. Puedes ver cómo funciona el desarrollo y rediseño de carta y escribirme con tu caso.
Lo que más me preguntan
¿Qué es un escandallo de cocina?
Es el documento que calcula el costo real de cada plato. No es lo mismo que una receta: mide cuánto te cuesta cada ingrediente después de pelar, limpiar o deshuesar, usando el peso neto y el rendimiento en vez del precio de la factura. Te dice cuánto vale de verdad cada ración y es la base para fijar el precio de venta sin perder dinero.
¿En qué se diferencia un escandallo de una ficha técnica?
El escandallo responde a cuánto cuesta el plato: ingredientes con su costo real por cantidad neta, con el rendimiento ya aplicado. La ficha técnica es más amplia: incluye ese costo más los gramajes exactos, el procedimiento, los tiempos, las temperaturas y la foto del montaje. El escandallo es la parte financiera; la ficha técnica es lo que garantiza que ese costo se respete plato tras plato.
¿Cómo se calcula el rendimiento de un ingrediente?
Pesas el ingrediente entero tal como llegó del suplidor (peso bruto), lo limpias, pelas o deshuesas, y pesas lo que de verdad vas a usar (peso neto). La fórmula es rendimiento = peso neto entre peso bruto, por 100. Si compras una libra de carne y tras limpiarla te quedan 12 onzas, el rendimiento es del 75%. Mide el tuyo: depende del suplidor y de la temporada.
¿Cada cuánto hay que actualizar el escandallo?
Revisa los diez platos que más vendes cada mes y la carta completa cada trimestre. Además hay detonantes que obligan a revisar de inmediato: una subida fuerte del dólar, un cambio de suplidor o de precio en un insumo clave, un cambio en la receta, o una subida de comisión en las plataformas de delivery. Y fecha cada versión: un escandallo sin fecha no sirve.
¿Cómo se fija el precio de venta a partir del escandallo?
Divides el costo del plato entre el food cost objetivo en decimal. Si el churrasco del ejemplo cuesta RD$236.82 y quieres que la comida represente un 30% del precio, la cuenta es 236.82 ÷ 0.30 = RD$789.40 sin ITBIS; el 18% se suma después. Ese precio es un punto de partida, no un dogma: el valor percibido, la zona y la competencia también mandan.
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